// CONVÉNCEME

Probablemente estás teniendo la conversación equivocada.

Te escuchan. Asienten. Te dicen que muy interesante. Y compran a otro. No es que hables mal: es que estabas dando el discurso que no tocaba.

// LO QUE PASA DE VERDAD

Preparas la reunión. Te la sabes. Sale bien: asienten, preguntan, toman notas. Te dicen que muy interesante y que lo comentan internamente.

Y no vuelves a saber nada. Ni siquiera un no. Silencio.

¿O te ha pasado esto otro? Te piden presupuesto, lo mandas, esperas. Y a las tres semanas te enteras de que han contratado a otro.

Uno que es peor que tú. Y más caro.

// NADIE TE DICE «VÉNDEME»

Te lo está diciendo de otra forma, sin decirlo. Cada vez que alguien se cruza de brazos, mira el reloj o suelta un «déjame que lo piense», te está diciendo lo mismo.

Con·vénceme.

Y ahí está el problema: no te está pidiendo que hables mejor. Te está pidiendo que le ganes una duda concreta que ni siquiera te ha dicho cuál es.

// LA PARTE QUE NADIE TE CUENTA

El jefe de compras sabe que lo tuyo es mejor. Y aun así no firma.

No es que no te crea. Es que él no gana lo mismo que ganas tú. Tú ganas un cliente. Él arriesga quedar retratado delante del comité si la cosa sale mal, y nadie apuesta su prestigio para ahorrarle dinero a la empresa.

La pregunta no es «¿cómo lo explico mejor?». Es «¿qué le cuesta a él decirme que sí?».

// NADIE TE ENSEÑA A ELEGIR

Hay nueve métodos famosos para preparar un discurso. Los he leído todos, con lápiz. Y los nueve dan por hecho una cosa: que ya sabes qué conversación estás teniendo.

Todos te enseñan a dar bien un discurso. Ninguno te dice antes cuál te toca dar.

// HAY OCHO CONVERSACIONES. NO UNA.

Cambian según quién decide y qué le estás pidiendo que haga. Y con ellas cambia todo lo demás: la prueba que necesitas llevar, el ritmo, cuánto duras y cómo cierras.

Dos ya las estás usando, aunque no sepas que se llaman así. Las otras seis son las que te faltan.

// 01

ENTIÉNDEME

que entienda a qué te dedicas

// 02

CÓMPRAME

que pague

// ANTES DE PREPARAR NADA, TRES PREGUNTAS

Esto te lo doy entero, porque es lo que de verdad cambia el resultado. Treinta segundos y ya sabes en cuál de las ocho estás.

01

¿Quién decide?

No quién escucha. Quién firma. Casi nunca son la misma persona, y casi siempre le hablas al que escucha.

02

¿Qué tiene que hacer al salir de aquí?

Un verbo. Uno. Si no sabes el verbo, no tienes una conversación: tienes una charla agradable.

03

¿Qué le cuesta a él decir que sí?

Su dinero, su tiempo, su reputación o su carrera. Eso es lo que hay que desactivar, y cambia en cada una de las ocho.